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Encontrar profesional magento

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Encontrar un profesional magento puede ser una tarea larga y compleja. Cuando digo “profesional” no me refiero a instalar de serie el magento y ponerle una plantilla más o menos bonita. Eso es relativamente sencillo y está ya automatizado por el propio magento.

Para mí, un profesional es aquel que es capaz de entender, planear e implementar tu necesidad específica o solución. Además, debe ser capas de proponer ciertas mejoras basadas en su experiencia. Es aquí cuando la cosa empieza a complicarse y te ves impotente para encontrar “profesionales”.

También es cierto que muchas veces se busca profesionalidad a precio de amateur, lo cual nos lleva a una contradicción y demuestra que realmente no apostamos por hacer las cosas bien. Pero, en fin, parece que los temas software, al ser intangibles, no tienen que tener coste. Los profesionales cobran dinero por sus servicios, y esa una premisa que debe ir por delante.

Como es normal, no te va a cobrar lo mismo la persona que te monta una plantilla y poco más que una persona que es capaz de plasmar tu idea, tu visión en la plataforma

Por lo general, suele resultar más económico pagar lo que nos pide un buen profesional que seleccionar el presupuesto más bajo que nos ponen encima de la mesa. Esto resulta más evidente cuando el tiempo hace mella en nuestro proyecto y vemos que no estamos acercándonos a la solución que habíamos imaginado en nuestra mente.

Dicho esto, queda claro que el tema económico hay que tenerlo presente y que pagar hay que pagar al precio de mercado.

Volviendo al tema que nos ocupa es importante destacar que en la búsqueda de un profesional magento me he encontrado con perfiles de diferente índole que paso a describirte por si puede servirte en tu selección.

El profesional.

Empecemos por lo ideal. Encontrar un profesional que aúne conocimientos, experiencia, empatía y seriedad. Casi imposible, ¿no? Bueno, fácil no es, pero si buscas bien lo podrás encontrar. Eso sí, tendrás que primero identificar al resto de perfiles que encontrarás en tu búsqueda.

El informal.

O el que siempre dice que sí. Es, en primera instancia, alguien que parecerá muy preocupado y afín a tu causa. Ahora bien, es solo de boquilla, ya que adopta la misma actitud ante todo el mundo y por lo tanto adquiere más compromisos de los que es capaz de atender. Las primeras señales de alerta las encontrarás cuando NO te define claramente lo que va a hacer, o te da unas fechas y presupuestos demasiado optimistas. Este tipo de personas no suelen finalizar los trabajos a los que se comprometen y es fácil que te quedes colgado con algún proyecto que ellos prometieron llevar a buen fin.

La consultora grandiosa.

Suelen argumentar que tienen cientos de empleados y miles de clientes, lo cual puede ser verdad. El problema es que no te dicen que a tu empresa, concretamente, dedicarán los menos recursos posibles, puede que una persona. Y esa persona, que no tendrá culpa de nada, incluso puede llegar a ser el becario en prácticas. Por lo que la ventaja de ser tan grandes y con tantas personas en “nómina” no la vas a disfrutar.

Con este tipo de consultoras pagarás una cantidad ingente de dinero por algo que te podría resolver un profesional por un precio notablemente inferior y con resultados finales similares o mejores.

El “marketiniano”.

Luces, glamur, relevancia y cierta notoriedad en las redes sociales es lo que puede deslumbrar del perfil “marketiniano”. Estos perfiles encandilan mostrándote una gran cantidad de ejemplos que han realizado otros. No tienen malas ideas, solo que no suelen medir bien la realidad de la empresa a la que están asesorando y viceversa.

En estos casos obtendrás alguna buena idea aunque no estará alineada con las posibilidades de tu empresa. Si por el contrario, es lo que podéis y queréis hacer, habrás dado en el clavo 😀

El charlatán.

Es un perfil cerca del anterior, pero que, a diferencia de este, lo único que hace es hablar. Lo detectarás por monopolizar la reunión casi desde el primer instante que os sentéis a exponer tus necesidades. Es más, seguramente ni podrás finalizar de indicar todas tus necesidades.

Es posible que tengas una primera impresión positiva. Pero, cuidado, no está escuchando tus propuestas, solamente está proponiendo sus ideas sin llegar a entender lo que el cliente necesita realmente. Y lo que es más grave, sin comprender el contexto en el que nos estamos moviendo.

Además de los mencionados, también encontraras al ocupado que no te puede nunca atender o que tarda mil años en contestar un email. Al que siempre pone “pegas” a todo aquello que propones. Al que no finaliza los trabajos nunca, etc. Pero, vamos, básicamente los podemos calificar en la categoría de informales.

Espero que esto te ayude en tu próxima selección que realices.

 

 

Comments

  1. Muy muy buen artículo Miguel!

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